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Actualmente, la fisioterapia se ha posicionado como una herramienta útil, no sólo en el campo de la rehabilitación física sino también en el modelo biopsicosocial. Empieza a ser más frecuente que se relacione al fisioterapeuta en ámbitos que van más allá de la rueda de hombro, el pasillo de marcha o los infrarrojos. Los foros en los que la fisioterapia está presente empiezan a ser de forma más frecuentes las neurociencias o aquellos en los que la neurofisiología esté presente. Hemos evolucionado hacia intentar comprender lo que sucede en el cuerpo humano a ser unos meros “brazos ejecutores de técnicas” y eso siempre es positivo.

Siempre que a un colectivo se les da voz, es porque tiene capacidad de pensar, de debatir… y esto es tremendamente enriquecedor para la profesión, pero siempre surge la duda de hasta qué punto debatimos o nos posicionamos.

El acceso a información científica está gracias a la globalidad al alcance de cualquiera, y eso siempre será positivo, pero…. ¿Hacemos todos la misma interpretación de lo que leemos?. Posiblemente sea aquí la zona donde de forma inconsciente nos posicione en un lado u otro. Escuchando a diferentes ponentes la valoración que hacen de algunos estudios, te das cuenta de estos pequeños detalles que hacen que veamos la fisioterapia de forma tan diferente; un ejemplo, el ponente A tras revisar la eficacia de determinadas técnicas sobre una patología concluye, que dado que no existen diferencias estadísticas entre las técnicas, dicha herramienta no es útil, el ponente B sobre el mismo artículo determina que a pesar de que no existan diferencias, dado que ambas técnicas mejoran el estado del paciente, ambas técnicas podrían ser útiles en el tratamiento de ese paciente… Conclusión? Parece sencillo ver que el ponente A no ha terminado de leer el artículo o bien que se queda exclusivamente en la valoración de los resultados bajo criterios diferentes al del otro ponente. Y esto es sólo lo que muchos denominan ciencia….

A nadie se le escapa que todo artículo debe tener una implicación en la clínica diaria de los pacientes, de lo contrario, no tiene sentido investigar. El oyente de nuestros ponentes, el fisioterapeuta que al día siguiente debe tratar a un paciente, se verá condicionado por lo que escucho en la ponencia a la que asistió, y por ende, posiblemente condicione su razonamiento clínico de su paciente hacia lo que él quiere ver o enfatizará la hipótesis que escucho de su ponente.

Simplemente, a modo de reflexión… ¿Cuánto nos condiciona en nuestro hacer diario la interpretación científica y sugestión nuestros tratamientos? Al final, ¿prevalece en el ámbito clínico lo científico o la mejora del paciente?